lunes, 10 de diciembre de 2007

CAPITULO V: "UN CANTO PARA EL ESPIRITU"






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UN CANTO PARA EL ESPIRITU

Voces claras y cristalinas que aportan nuevas sensaciones a nuestro espíritu…

El protagonismo de la música va creciendo cada día, cada año, cada siglo. Las manifestaciones artísticas musicales son cada vez más importantes y ya salen de ese recinto mágico-religioso para ser un deleite en las sociedades de los pueblos.
Son destacables Egipto, la antigua Roma, Grecia, sin olvidar los pueblos orientales con sus magníficos instrumentos de corte totalmente distinto a los de occidente, con el empleo de sonidos y escalas muy diferentes también, pero de una gran belleza y delicada sonoridad.
Nos vamos a centrar en un momento muy importante de esta aventura maravillosa del sonido y la música.
Si en la palabra el momento mas importante fue el nacimiento de la escritura - y su culminación con el invento de la imprenta-, en la música pasa otro tanto de lo mismo. Hay que inventar por fuerza una forma de poder transmitir con fidelidad lo que se canta o interpreta en instrumentos; no se puede ir sólo con una transmisión oral porque eso hace que, al cabo de unos años, se vaya deformando y en menos del paso de unas generaciones se ha perdido o deformado tanto que ya no se puede reconocer el original.
Los rudimentos de la primera escritura musical son unos signos, neumas, palabra griega que significa “señales”, y se utilizan para orientar, al menos, la línea melódica, pero son muy primitivos todavía y poco concretos de tal forma que no es posible utilizarlos sin alguien que dirija y de el tono, la altura sonora y el ritmo a los intérpretes, porque los neumas, como digo, sólo indican la línea melódica.
Los neumas expresan el movimiento y la direccionalidad del sonido. Se representan con curvas, puntos, líneas ascendentes, descendentes y la combinación de todos ellas para expresar de una forma, todavía incompleta, el movimiento de la melodía. Esto se emplea en música vocal, el Canto Gregoriano más primitivo está escrito así. Es interesante saber cómo es la interpretación de dichos neumas. Veamos, pues, como en el propio Canto Gregoriano se interpretan estos neumas, estas señales.
Hagamos primero un breve recordatorio de lo que es el Canto Gregoriano, eso que todos conocemos y que tan popular se ha hecho, incluso dentro de algunas músicas alternativas actuales.
Se llama “gregoriano” porque es el papa Gregorio I El Magno (Pontificado del 590 al 604) quien hace una gran reforma en la liturgia de la Iglesia y también en el canto de la misma. Fue un experto compositor, pero, indudablemente, no es él en tan poco tiempo de pontificado el que lleva a cabo la labor de componer, ni siquiera recopilar, todo el vastísimo repertorio que se le ha atribuido.
El Canto Gregoriano es un canto propio de la Iglesia. Es un canto litúrgico y su contenido no es otro que las oraciones (la palabra) propias de la liturgia cristiana. El lenguaje es el latín, que es la lengua universal de la Iglesia.
Teniendo en cuenta la propia musicalidad de la palabra, como son los acentos, las cadencias, las pausas, se crea una melodía que “calce”, es decir, respete perfectamente esas cualidades. Se enriquece con adornos y melismas musicales y siempre, sin perder la musicalidad propia de la palabra, surge un canto que es una auténtica manifestación de belleza y espiritualidad.
El Canto Gregoriano es monódico (una sola voz) y se interpreta a coro, sin acompañamiento instrumental. A veces, y dependiendo del criterio del que dirige y de las interpretaciones de los propios monasterios, puede haber un solista a modo de dialogo con el coro. Como ejemplo de esto señalo que en dos versiones que conozco de “Puer natus est” - una de las piezas mas bellas del canto gregoriano – la del coro del Monasterio Benedictino de Santo Domingo de Silos (Burgos, España) y la del Monasterio Benedictino de San Pedro de Solesmes (Francia), en el primero todo está interpretado por el coro, y en el de Solesmes hay un solista que dialoga con el coro.
En cuanto a la notación musical, emplean en un principio sólo neumas, pero posteriormente, hacia finales del siglo VIII, aparece lo que se llama notación cuadrada. Esta notación está escrita en un tetragrama, es decir en 4 líneas, y las figuras son cuadradas. Se escriben sobre escalas modales ( modos griegos) cada una de ellas construida sobre una nota musical de la escala, lo que le aporta una personalidad propia a cada composición.
Con esta notación se alcanza una considerable perfección y resuelve algunas deficiencias de la notación por neumas, como son la altura sonora y la escala en que se van a mover los sonidos, pero todavía queda por resolver algo muy importante como es el ritmo. Significa, por tanto, un avance manifiesto para la interpretación de las composiciones musicales.
Como ya he expresado antes, la notación por neumas necesita de un director que sea el que dé las pautas para poder interpretar el canto. Esos símbolos (neumas) también precisan de un apoyo por parte del director del coro y es quien va dibujando en el espacio, con su mano, esos signos para que los intérpretes sepan para donde camina la melodía y así poder aunar las voces del coro.
La foto que se ve en el presente escrito, pertenece a un fragmento del Graduale Triplex que es el libro que contiene toda la liturgia de la iglesia en canto gregoriano. En ella se ve la notación musical cuadrada y encima y debajo de ésta unos “dibujitos” que son los neumas.

Es verdaderamente bello poder asistir a una interpretación de Canto Gregoriano en sus mismas fuentes como son los monasterios principalmente benedictinos. Y un dato de interés es que el Canto Gregoriano es interpretado siempre por hombres, por eso es que siempre nombro “monjes”, porque son ellos y no ellas los que tiene ese privilegio, aunque en las abadías femeninas lo canten, pero siempre son hombres los que tiene la supremacía en ello.
Como se puede deducir ya en este punto que estamos, -con una notación fijada en un pentagrama y con notas musicales, aunque también refuerzan con los antiguos neumas y los siguen expresando en dichas partituras- el canto eclesiástico pasa a manos de expertos; ya no es un canto popular que manejan las gentes , ahora está en manos de los estudiosos de la época, los que son capaces de crear , estudiar e interpretar el canto ya de una forma culta porque requiere conocimientos que la gente sencilla del pueblo no tiene. Estos personajes cultos son los monjes de los monasterios; es ahí donde se refugia la cultura en todas sus manifestaciones, y es ahí, en los monasterios, donde se guarda celosamente el saber de la humanidad.
Tenemos ante nosotros una música propia para la elevación del espíritu que nos ofrece un efecto altamente sereno y relajante; unas voces masculinas muy claras y cristalinas que nos aportan unas sensaciones diferentes a todo lo conocido, y todo eso potenciado por ese ambiente que proporciona el estar interpretadas en los templos de las abadías, con esa sonoridad tan característica de grandes espacios con efecto de eco. Por eso, en la actualidad se valora y se emplea en diversas tendencias musicales como también en sus versiones originales, cantadas por los monjes.
El video que os he dejado: “PUER NATUS EST” pertenece a la misa de día de Navidad. En la liturgia hay tres misas para la Natividad del Señor, la 1º es la de media noche, la 2º es la del dia y la 3º es la vespertina. Está interpretada por los monjes de la Abadía Benedictina de Santo Domingo de Silos (Burgos, España) al cual pertenecen la imágenes.
Busquemos pues un lugar tranquilo, un asiento cómodo y una compañía agradable y dispongámonos a disfrutar de la paz, serenidad y espiritualidad que nos a va a proporcionar su audición y observareis como es altamente beneficioso para nuestro espíritu.

MARIA DOLORES VELASCO
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