domingo, 16 de diciembre de 2007

CAPITULO VII: "LA PERSONALIDAD DEL SONIDO"




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Maurice Ravel: "BOLERO"



Fuerza, color, duración...múltiples matices que desvelan los estados de ánimo de nuestro fiel compañero EL SONIDO.


Hemos dejado la observación del Hombre por unos momentos para pasar a conocer un poco a nuestro fiel compañero el Sonido.
Es indispensable observar sus cualidades porque ellas nos van dando pistas de su personalidad en cada manifestación sonora y así entender mejor lo que nos quiere transmitir.


La INTENSIDAD, esa fuerza con que se nos manifiesta el sonido en sus múltiples matices.
Es curioso observar como la apreciación de cualquier sonido puede ser modificado según su intensidad, de tal forma que lo que nuestros oídos aprecian como un sonido agradable o simplemente aceptable, según su intensidad se modifica nuestra apreciación y llega a ser o bien más placentero o mucho más agresivo para nuestros oídos y hasta puede llegar a ser desagradable o insoportable.
En música es un factor muy importante para la expresividad. Una melodía plana, sin intensidades sería algo abocado al fracaso. La propia palabra hablada (que también es música) es rica en intensidades tan sólo en una simple frase. Un discurso hablado sin diferentes intensidades, sin énfasis en algunas palabras, sin medias voces suaves, sin pausas de silencio, sería francamente aburrido y sin sentido. Así pues, en la música sucede o debe suceder lo mismo. Esta cualidad del sonido es la que determina esa sensación de VITALIDAD, de MOVIMIENTO, de EXPRESIVIDAD que tan importante es tanto en la palabra hablada como en la música.
Es curioso observar como se puede llegar a esa sensación de más o menos intensidad en un discurso sonoro. Una forma es, evidentemente, haciendo sonar los instrumentos o la voz o voces más fuerte o menos fuerte, eso es así de sencillo. Pero no siempre se produce esa sensación de mayor o menor intensidad por ese medio; algunos autores juegan con este parámetro de forma diferente, llegando a la sensación de mayor o menor intensidad por acumulación de instrumentos, de voces o de ruidos.
. En la orquesta sinfónica se puede hacer sentir mayor intensidad agregando paulatinamente más instrumentos. En un coro de voces pasa lo mismo. Manteniendo un mismo nivel de intensidad, se produce el fenómeno de crecimiento de la misma por el hecho de añadir más instrumentos o más voces. Parece obvio, pero se ve claramente que no es sólo la fuerza con que se emite el sonido el determinante de su intensidad.
Como referencia cito y muestro la obra “Bolero” de Maurice Ravel porque es un ejemplo claro de cómo un autor emplea la intensidad por acumulación de una forma magistral.
El autor le ha sabido dar una gran expresividad por medio de muchos elementos que ha utilizado y uno de ellos es que ha jugado con las intensidades por acumulación. La intensidad se va haciendo cada vez mayor por la entrada progresiva de instrumentos hasta llegar a un final apoteósico de gran intensidad producido por la acumulación de instrumentos que , si bien han aumentado brevemente su intensidad, el efecto de gran intensidad se produce por la cantidad de instrumentos que suenan a la vez.


Nuestro incondicional compañero, el sonido, es rico en colorido gracias a diversas particularidades y sobre todo a esa cualidad del sonido llamado TIMBRE.


El TIMBRE es la cualidad del sonido por la cual se diferencian unos sonidos de otros, dándole así una personalidad y colorido. Esto se produce por la diferente vibración de los objetos al hacerlos sonar. Por medio de esta cualidad podemos reconocer la fuente sonora, sabemos si lo que está sonando es de metal, madera, cristal, son palos, piedras, etc Si de lo que estamos hablando es de un instrumento de música, reconoceremos su color enseguida porque nuestro oído nos dice que, aún en el caso de tratarse de una misma melodía, se percibe diferente si lo que estamos oyendo es un instrumento de viento, un piano, un violín o si esa melodía esta interpretada por la voz.


Hay sonidos fácilmente reconocibles en el ambiente de una calle o de una casa, son los sonidos cotidianos que todos reconocemos enseguida. En lo que se refiere a sonidos emitidos por instrumentos musicales es conveniente ir adiestrando nuestros oídos para poder diferenciar el timbre de cada uno de ellos, o al menos, saber reconocer a qué familia de instrumentos pertenece. Esto nos dará una dimensión mucho mas rica a la hora de disponernos a oír una pieza musical, pudiendo así disfrutar de una audición más perfecta, más placentera.

Es, por lo tanto, el timbre el que pone un toque de color a la fuente sonora, y si esa fuente sonora es un instrumento musical, es interesante saber reconocerlo.


En los instrumentos de una orquesta hay una diversidad de ellos que se les clasifica en familias dándole el nombre de su medio sonoro:


- La cuerda: el sonido se produce al vibrar las cuerdas.
- El viento: el sonido se produce al soplar.
- La percusión: el sonido se produce al percutir (golpear).


Pero dentro de estas familias de instrumentos hay unas diferencias tímbricas notables entre ellos, unas veces por el tamaño de los mismos y otras veces por el material del que están hechos.


En cada familia de instrumentos hay diferentes tamaños: a mayor tamaño, más grave (bajo) el sonido, y a menor tamaño más agudo (alto); esto ocurre en todos los instrumentos afinados y no afinados (percusión). Aquí estamos viendo esa cualidad del sonido que se llama tono. Por el tono o altura reconocemos el instrumento que se está oyendo que, aun siendo dentro de una misma familia de instrumentos, será fácilmente reconocible sólo por su altura sonora.


Y en cuanto al material del que están hechos, el sonido cambia de una manera muy notable. Así ocurre con los instrumentos de viento que según sea de metal o madera el color del sonido será muy diferente. El metal da un carácter más brillante, más grandioso, solemne, mientras que la madera le da un carácter más cálido, yo lo calificaría como sonidos mas aterciopelados, más delicados, sensuales, generalmente hablando porque hay excepciones.


La DURACIÓN está relacionada con la longitud de onda al vibrar. Un ejemplo es observar y comparar cuanto dura el sonido de un plato de metal atacado por una varilla (instrumento de percusión) y cuanto dura el sonido atacado por la misma varilla en una caja china (percusión de madera). Evidentemente el metal tiene más vibración y durará más el sonido que en la madera. Estas cualidades son evidentes y no haré más hincapié en ellas.


Bien, ya sabemos cuales son los artífices del sonido musical y ahora nos falta saber como contribuyen a que esa sonoridad sea la adecuada a lo que el compositor quiere transmitir.
Si lo que se quiere expresar es algo épico, grandioso, magnífico… seguramente se le dará protagonismo al viento-metal, que con su brillantez y sonoridad rotunda hará que la pieza musical tenga ese carácter, ese colorido. A excepción del saxo que, a pesar de ser un instrumento de metal, su sonido es cálido, acogedor.
Muy al contrario será cuando lo que se quiere decir es intimo, delicado…ahí se emplearán instrumentos de viento-madera que tienen esa personalidad y junto con la cuerda dará ese colorido. Esto es a grandes rasgos porque todos los instrumentos, de hecho, tienen una expresividad muy amplia y es más, la conjunción de varios que suenen a la vez dará como resultado otro colorido ya que seria como otro instrumento diferente…en fin en el sonido puede haber infinitas posibilidades, infinitos matices, infinitos colores, tantos como la inspiración de los compositores y tantos como sea la captación de los oyentes.


Estas son a grandes rasgos las cualidades del sonido, hay otros parámetros muy importantes que apoyan la expresividad, pero eso lo dejo para la próxima cita con vosotros.

MARIA DOLORES VELASCO

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1 comentario:

FANNY JEM WONG dijo...

ESTUVE AQUÍ EN TU MAEAVILLOSO LUGAR
BESOS
JEM WONG