viernes, 1 de febrero de 2008

CAPITULO XI: UN DÍA EN PARÍS

Gárgolas de la Catedral de Nôtre Dame de París


...Estamos en el año 1190, plena Edad Media. Es de madrugada y estamos llegando a las puertas de parís...




UN DIA EN PARIS




Caminando por los tiempos con mi fiel compañero el sonido hemos hecho un alto en el camino para asomarnos a observar esa sociedad de Hombres y Mujeres que un día despedimos pero con la promesa de nunca abandonarlos, de seguir sus pasos en sus quehaceres creativos a los que laboriosamente se entregan y regocijarnos con ellos de todo lo que su capacidad creadora nos va proporcionando.
Estamos en el año 1190, plena Edad Media.
Es de madrugada y estamos llegando a las puertas de París, ciudad fortificada. El día comienza a clarear, las calles, angostas y malolientes, apenas están transitadas. La gente se despierta y empiezan sus tareas domésticas. Se oye el bullir de sus hogares, los llantos, las risas de los niños, el movimiento lógico del despertar de una ciudad. Aguas que lanzan a las calles después del somero aseo de sus cuerpos, pero todo eso nos va dando esa imagen de una ciudad con vida, con gente que trabaja y se esfuerza, gente sencilla que labora de sol a sol y que hace que una ciudad tenga su personalidad.
París tiene unos 100.000 habitantes, es por tanto una gran urbe. Es la ciudad más importante y residencia oficial de los reyes de Francia. Reina en este momento Felipe Augusto II (reinado 1180-1223), rey que autoriza la creación de la Universidad de París y que en este año de 1190 está tomando parte de la Tercera Cruzada al lado de Ricardo Corazón de León, rey de Inglaterra. En España reina Alfonso IX de León, cuyo hijo será Fernando III de Castilla y de León más conocido en todo el mundo como Fernando III el Santo.
Seguimos transitando por sus calles de olor ácido y no muy agradable por las que pululan algunos roedores sospechosos que sus ciudadanos se cuidan mucho de ellos por el peligro de las enfermedades que pueden transmitir, una de ellas muy temida y que llega a diezmar una ciudad o toda una región: la peste…Pero todo esto no merma el encanto de esta ciudad, solo son cosas de la época y sus carencias higiénicas. Por lo demás París es esa gran ciudad con muchas cosas interesantes y centro de una gran cultura, floreciente en las artes y en el saber.
Caminamos sin conocer muy bien por donde se puede llegar a nuestro objetivo que no es otro que la Catedral, aun en construcción, pero que ya es un centro de cultura muy importante donde mi fiel compañero está deseoso de formar parte en las tareas musicales que los eclesiásticos trabajan con esmero y dedicación.
Después de caminar largo rato, ya levantado el día, con un sol que brilla, luminoso, radiante, divisamos allá a lo lejos una bella obra maestra, todavía incompleta, tan diferente a otras catedrales, con ese estilo nuevo, fascinante, mágico. Por fin llegamos….ahí está!...Nôtre-Dame, LA CATEDRAL, bella arquitectura gótica, majestuosa, rodeada por el Sena.
Nos detenemos unos momentos a contemplar ese paisaje que desde donde estamos situados se ve como una enorme mole de bella piedra tallada como si de un encaje se tratara, brillando con el sol que luce orgulloso el lo más alto del cielo, y casi una lágrima de felicidad se nos escapa de los ojos…yo, contemplando esa belleza, obra del hombre, y mi fiel compañero porque está ansioso de formar parte de esos bellos sonidos que según dicen las gentes alguien había sabido magistralmente combinar.
Habíamos tenido conocimiento de que algunos estudiosos de la música trabajaban en la mejora de los cantos litúrgicos, investigando nuevas formas, nuevos sonidos, nuevas combinaciones de sonidos , mezclándolos, como si cada uno de los ellos fuera una pieza de un puzzle que hay que saber encajar en su sitio para que resulte agradable al oído. Labor toda ella de gran precisión y mucha dedicación. Grandes artesanos del arte musical son estos hombres.
Unos años atrás ya se destacó un tal Leonin (1135-1201, fechas no exactas) posiblemente eclesiástico y autor del “Magnus Liber Organi”. Poco se sabe de él solamente que ejerce de Maestro de Capilla en la Catedral de Nôtre Dame de París, pero sí se sabe de sus trabajos con los sonidos que, al ser tan notables, su nombre quedó en la memoria de las gentes, cosa que normalmente no es habitual ya que los monjes, y eclesiásticos creaban sus cantos litúrgicos y quedaban en el anonimato, sin darles mayor importancia, aunque la tuviera… En cambio de este autor innovador quedó su nombre para la posteridad, y así nace lo que se ha dado en llamar “música de autor”, saliendo del anonimato acostumbrado.
Es pues Leonin un personaje reconocido por sus innovadores trabajos en el canto para la liturgia.
Entramos en la catedral y como es el mediodía, asistimos a las oraciones propias que la liturgia obliga en este momento, cantos solemnes, magníficas voces las de esos cantores que dedican su vida a labor tan bella. Es acostumbrado orar a determinadas horas del día, que los ciudadanos aprovechan para orientarse en la hora en que están, porque todavía no es habitual el uso de lo que nosotros llamamos reloj. Las gentes se orientan por las llamadas a la oración de las Iglesias, monasterios, conventos…
Mi compañero goza participando en esos cantos, de voces masculinas, claras, bien aunadas y podemos admirar esas innovaciones que el maestro Leonin ha elaborado. Todo un éxito, tanto para los más cultos como para los más sencillos. Cuando terminan sus oraciones tenemos la oportunidad de acercarnos al maestro y felicitarle por su buen hacer y su bello trabajo. Todo un honor conocer a tan principal personaje.
Anda por ahí cerca su discípulo o compañero, que muy bien no se sabe si es tal discípulo, lo que si es cierto es que ese joven músico llamado Perotin, sigue investigando la labor iniciada por Leonin y va a más…
.La labor de Leonin es ir perfeccionando el canto litúrgico que hasta ahora principalmente había sido un canto homófono (todos cantan a una sola voz) añadiendo una voz, (polifónico, más de una voz) generalmente por encima del canto principal y que a modo de un continuo que se mueve buscando sonidos que suenen bien, que armonicen y manteniéndolos largo rato.
Ahora, el trabajo de Perotin es ir trabajando en base a esta idea hasta desarrollarla. Su objetivo es poder aunar hasta cuatro voces!!!, ambicioso trabajo es este, pero todavía faltan algunos años de trabajo, no es hasta el año 1200 cuando este maestro llega a la elaboración del canto con 4 voces. Entonces ahí sí se puede decir que es claramente un canto POLIFÓNICO.
La obra que acompaña a este trabajo es “VIDERUNT OMNES” de Leonin, es la obra más famosa de este autor. También es famoso este mismo pasaje de la liturgia musicalizado por el maestro Perotin, ya a 4 voces, pero he elegido al maestro más antiguo precisamente por ser más primitiva su composición.
Observando los orígenes de las cosas, las venideras serán más comprensibles ya que las bases definen claramente las posteriores composiciones. Conociendo lo más sencillo se entenderá mejor lo más complicado.
Analicemos un poco la obra, observemos cómo trabaja, cómo construye su música el maestro Leonin y así poder tener una visión global de su composición.
La audición de esta obra puede proporcionar múltiples sensaciones y emociones, puede ser agradable, relajante o no, indiferente…, pero esa no es la cuestión que nos trae, la cuestión es OIR, OBSERVAR, ENTENDER, VALORAR y sobre todo CONOCER la labor de estos autores innovadores que son la base para que posteriores músicos construyan sobre estos conocimientos obras que alcanzarán una gran relevancia.
Para la mejor audición de la obra es muy importante, ante todo, oírla con calma, sin prisas, imaginando que estamos en la catedral, “viendo” y “viviendo” la escena: el coro, los cantores, al propio Leonin como los dirige…Esto os dará una mejor dimensión de esta música y sobre todo os recomiendo que la oigáis varias veces cuando os sea posible para captar mejor la estructura que ha empleado el autor.




TEXTO:




“Viderunt omnes fines terrae salutare Dei nostri: iubilate Deo onmis terra”
“Notum fecit Dominus salutare suum: ante conspectum gentium revelavit iustitiam suam”
“Todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios: que toda la tierra alabe al Señor”
“El Señor ha anunciado su salvación: en presencia de todos los pueblos ha revalado su justicia”

ANALISIS:




VI-DE-RUNT OM-NES
: Sobre esta frase va construyendo una voz, por encima del canto principal, a modo de continuo, que cambia a cada silaba. Utiliza las distancias de 3 y 4 sonidos (3ª, 4ª) En algunos momentos se producen disonancias que da una característica especial, muy arcaica, concretamente al comienzo en la silaba “VI”. Es de hacer notar en las silabas OM - NES, que la segunda voz tiene más movimiento, casi a modo de contrapunto con la voz principal, y terminan en la silaba NES al unísono. Se oyen, pues, dos voces nada más, ya que la voz principal es un solo, es decir que canta una sola persona. Siempre son voces masculinas.




FINES TERRAE SALUTARE DEI NOSTRI: IUBILATE ONMIS TERRA: es canto Gregoriano, coro a una sola voz de voces masculinas.




NO-TUM FE-CIT DO-MI-NUS SA-LU-TA-RE SUUM: AN-TE CONS-PEC-TUM GEN-TIUM RE-VE-LA-VIT: dos voces, los cambios de sonido coinciden con las silabas, manteniendo el mismo sonido durante el tiempo que dura los floreos o melismas del cantor principal. Se hace notar la silaba DO (de dominus) porque la voz que acompaña tiene más movimiento.




IUSTITIAN SUAM: Canto Gregoriano.




Vuelven a repetir el salmo inicial de VIDERUNT ONMES, con la misma estructura de antes.




Pues bien, hemos estado un dia con estos personajes, hemos visto su entorno, su hábitat, los hemos conocido personalmente, trabajado con ellos, disfrutando de su música, es como un sueño que quisiéramos hacer realidad muchos de nosotros, tener ese privilegio de haber podido presenciar esos grandes acontecimientos en su momento, en su época…pero por qué no hacerlo? Para eso tenemos la capacidad de poder soñar, imaginar, “ver con el alma”…

Poco se sabe de la vida de estos hombres, pero donde quiera que estén nos estarán observando y puedo asegurar que un destello de energía a modo de sonrisa se desprenderá de sus almas. Nos verán con los ojos que nunca más ya se cerrarán y casi me atrevo a asegurar que se sentirán felices de que una humilde maestra de música del sigo XXI y unas personas que gustan de leerla, piensen en ellos, oigan sus composiciones, los admiren y valoren, y hagan sus conjeturas sobre su anónima vida que tanto les hubiera gustado poder conocer.





"VIDERUNT OMNES" - Leonin




MARIA DOLORES VELASCO
Copyright © Maria Dolores Velasco Vidal.








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1 comentario:

Carmen dijo...

Como sabes, siempre leo lo que escribes porque me parece muy interesante y pedagógico. Espero que continúes con esta magnífica afición.

Besos,

Carmen