jueves, 12 de mayo de 2011

CAPITULO XV: GUILLAUME DUFAY- Una vida plena





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GUILLAUME DUFAY , UNA VIDA PLENA

Allá por los albores del siglo XV en una localidad de Bélgica muy cercana con Francia, una joven, María Dufayt, da a luz un niño fruto de sus amores con un sacerdote. No se sabe la fecha fija de su nacimiento que en un principio se databa en el año 1400, pero posteriormente y por deducciones de algunos sucesos de su vida sospechan que debió nacer en 1397(*) A este niño le pusieron por nombre Guillaume…Guillaume Dufayt, como su madre.


Cada día nace un niño, cada día la Suerte decide a quién va a acompañar por la vida. La persona señalada por la Suerte verá como cada paso, cada acontecimiento, por trivial que parezca, es un paso más hacia el éxito.
Este es el caso de nuestro gran Guillaume Dufay (en Italia quitó la “t” de su apellido). Su condición de hijo ilegítimo, que por aquellos tiempos era algo no muy honroso, quizás fuera la oportunidad que le daba la vida para que su caminar le llevara al éxito. Es emocionante entrar en la vida de personajes tan ilustres y ver como el destino los conduce por caminos que le llevarán a poder desarrollar todo ese potencial que no todos tienen esa oportunidad.


La suerte, como digo, le llevó a la localidad francesa de Cambrai cuando tenía 12 años. En Cambrai residía un primo de su madre que era canónigo de la catedral y le pidió a Maria Dufayt que fuera a Cambrai para cuidar a una prima suya que estaba delicada de salud. Es posible que la auténtica motivación fuera quitar al niño de su ciudad para guardar en secreto el origen de su nacimiento. La familia siempre lo llevó en secreto, máxime siendo como fue clérigo y sacerdote.


Entró en la catedral como niño cantor y cuando tan sólo tenia 17 años tuvo la gran oportunidad de ser testigo presencial y participativo en un hecho muy importante como fue el Concilio de Constanza (Suiza), donde se puso fin al Cisma de Occidente. Era costumbre que los obispos se transportaran con gran séquito además de sus capillas de cantores. Los concilios duraban años, el de Constanza duró del 1414 al 1418.


Su presencia en dicho Concilio fue debida a su condición de cantor y a pesar de su corta edad, 17 años, también clérigo de la capilla de la catedral de Cambrai.
Esta oportunidad fue crucial en su vida, allí conoció y fue conocido por muchísima gente que como él formaban parte de las capillas de muy diferentes paises y lugares porque cada obispo llevaba sus cantores. Tuvo, pues la oportunidad de aprender mucho y también de darse a conocer, pues era ya compositor notable, de conocer los diferentes estilos de cada país: Alemania, Italia, Inglaterra, España…todo el mundo de la Iglesia y del saber allí estaba representado con sus coros a cada cual más espléndido.
A los 21 años y después de finalizar el Concilio de Constanza, tiene la oportunidad de viajar a Italia donde vivió con la noble familia Malatesta durante 6 años, hecho que le dio oportunidad de perfeccionar sus conocimientos musicales. Hace grandes composiciones que no pasan desapercibidos al propio Papa con el cual trabajó como miembro de su capilla.


Dos años mas tarde volvió a Italia y llegó a tener tanta fama que por esos años se iba a inaugurar el Domo, construido por Bruneleschi, y el papa le encargó la música para la ceremonia inaugural, cosa digna de mención ya que era todavía muy joven y sus estudios musicales fueron tardíos.


Viajó mucho y conoció muchas escuelas y tendencias diversas, cosa que enriqueció sus conocimientos musicales y en su mismo tiempo ya fue reconocido como el más grande compositor y músico.
Dufay es testigo presencial de la evolución hacia ese Renacimiento que está llamando a la puerta, lo que significa una obra renovadora, perfeccionada, diferente.
Su obra como compositor está compuesta de obras religiosas -motetes, misas-, pero también compone música profana donde la forma musical que más emplea es el Rondó y algunas Baladas y Virelais pero con un toque muy renovador.



Os presento este bellísimo motete a tres voces, se llama “Alma Redemptoris Mater”, (Madre amorosa del Redentor) y como se deduce, es una obra religiosa dedicada a la Virgen María.


Además de la belleza de la obra en sí, es digno de hacer mención la buena construcción y conjunción de voces: Hay una voz solista: CONTRATENOR y dos TENORES que cantan una plegaria a la Virgen como Madre Redentora que es.



La característica más señalada es la voz del solista: EL CONTRATENOR.
El CONTRATENOR es voz de hombre adulto que tiene la misma tesitura que la voz femenina de CONTRALTO O MEZZOSOPRANO. La belleza de esta voz masculina es patente, a mi personalmente me fascina. No es una voz forzada, se debe a unas condiciones vocales personales y a una técnica de canto cuyos resultados son muy bellos e interesantes, como se puede apreciar.


Se complementa con una parte instrumental compuesta de: órgano, 2 rabeles y flauta dulce.
Esta bella plegaria dice así:

Madre amorosa del Redentor,
Puerta siempre abierta del cielo,
y escalera del mar, socorre a los que caen
pero luchan por ponerse de nuevo de pié.
Tú que alumbraste,
para asombro de la Naturaleza,
a tu sagrado creador,
sin dejar de ser virgen,
y que oíste de los labios de Gabriel
ese saludo,
ten piedad de nosotros pecadores.



Es una muy bella composición donde nos deja un bellísimo texto en la que nos alientan para seguir adelante pase lo que pase, con esa positividad que hace de ella una excelente plegaria y en la parte musical una excelente obra de arte.



Guillaume Dufay fue un hombre pleno, hizo eso que tanto le gustaba y tan dotado estaba para ello, tuvo la oportunidad de poder conocer lo mejor de su profesión y llevarla a lo más alto de su perfección y además su condición de sacerdote también le hizo feliz porque era hombre de gran convicción religiosa. Estas vidas tan plenas siempre me han emocionado porque si algo hay bueno en la vida es poderla vivido con plenitud, con convicción y pudiendo desarrollar las aptitudes que la naturaleza les ha dotado.
Murió en 1474 en Cambrai cuando ya retirado de tantos viajes era por aquel tiempo un feliz canónigo de la catedral de Cambrai.

MARIA DOLORES VELASCO


(*) Hasta hace muy poco tiempo no se conocía el hecho de ser hijo ilegitimo. Es el musicólogo e investigador Alejandro Planchart quien en 1988 da a conocer este hecho en una publicación suya y es por eso que deduce que debió nacer antes de la fecha que se había dado como su nacimiento porque en 1409, cuando le trasladan a Cambrai sólo tendría 9 años y parece ser que hasta los 12 años no admitían en los coros.

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